
Hongos y setas
Nupcias ocultas
Sombrero, himenio y pie; un cañón fúngico que lanza esporas a medio metro; y un aviso claro: no existe cocina que vuelva comestible una seta venenosa.

Los hongos pertenecen a las criptógamas, una denominación que significa «nupcias ocultas»: sus órganos de reproducción no se ven a simple vista. Las esporas son, para algunos hongos, lo que las semillas para las plantas.
Los términos hongo y seta se usan como equivalentes. En la seta típica, con forma de sombrero, se pueden distinguir tres partes principales: el sombrero, el himenio y el pie. Existen otras setas de formas mucho más raras.


El sombrero es la parte más carnosa de la seta. El himenio es la parte fértil, la que contiene las esporas, y suele encontrarse debajo del sombrero, entre este y el pie, que podríamos asimilar al tronco de la seta. El himenio es el encargado de producir y diseminar los millones de minúsculas esporas que darán lugar al nacimiento de nuevos micelios y, por lo tanto, de nuevas setas. Son capaces de lanzar sus esporas a casi medio metro de distancia mediante un auténtico cañón fúngico, orientado por los rayos del sol.
Como en todos los seres vivos, la química de los hongos y las setas es compleja, variada y cambiante. El componente principal de un hongo suele ser el agua, que representa el 90 % del peso total; depende también de si la seta se ha recolectado en periodo de lluvia o de sequía, y del hábitat donde la encontremos.
Todas las fotografías las hemos hecho en los montes comunales de esta comarca, dels Ports. Hay tal variedad que a veces nos es difícil reconocer las tóxicas de las que no lo son.
Hongos y setas tóxicas

La micología —«coger setas»— es una ciencia: es necesario conocer las distintas especies si se van a consumir. Algunas setas tóxicas producen trastornos más o menos graves, algunas son alucinógenas y otras, mortales. Desde la Antigüedad se han intentado distintos tratamientos para los envenenamientos por hongos, y está muy extendida la creencia de que hirviendo las setas sospechosas con sal y vinagre desaparecen todos los posibles venenos. No existen procedimientos culinarios que conviertan en comestible una seta venenosa. No se deben comer si no se conocen.




Ramaria formosa
Cuando vi este hongo llamado Ramaria, también conocido con el nombre común de pie de rata, su color amarillo destacaba entre los demás por su frescura; parecía que nos estuviera esperando entre diversas setas rojizas, azules y de otros colores, cuyos nombres procuraré conocer y publicar. Todo el bosque parecía un inmenso jardín cuyas flores eran las setas.



Los hongos de la madera


Son pequeñas setas no comestibles, en forma de abanico, que crecen formando repisas sobre los troncos de los árboles. Estos hongos cumplen una importante misión para la vida del bosque: descomponen la madera y logran degradar compuestos orgánicos como la celulosa. Si toda la materia orgánica muerta permaneciera mucho tiempo inalterada, los bosques quedarían sin espacio para el normal desenvolvimiento tanto de la vida vegetal como de la animal.
Setas comestibles
En la península ibérica se encuentran alrededor de 4.000 especies de hongos, y solo una cuarta parte producen setas que podamos llamar comestibles. De estas, no llegan a treinta las que son realmente sabrosas, y se pueden contar con los dedos de una mano las que son realmente excepcionales.
Su valor nutritivo es escaso: un kilo de setas aporta 400 calorías. Los níscalos o rovellons son una de las especies más conocidas y valoradas.
Con las lluvias de agosto y de primeros de septiembre, en los montes más elevados se encuentran rovellones y más variedades, a veces menos conocidas pero también muy sabrosas.






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